Dubái: de los rascacielos a los escenarios de La Mar de Músicas

Cartagena está que no se lo cree. La próxima edición de La Mar de Músicas, el prestigioso festival que cada verano pone banda sonora a la ciudad, tendrá como país invitado a… ¡Dubái! Sí, el emirato que hasta hace dos décadas era más famoso por sus dromedarios que por sus guitarras, ha decidido dar el salto al panorama musical internacional con una estrategia que podríamos calificar de «petro-talento».

Si bien Dubái ya había demostrado su habilidad para atraer a estrellas del deporte, como atletas y futbolistas a quienes otorgan pasaportes relucientes y cheques generosos, ahora parece haber encontrado un nuevo nicho: la «nacionalización exprés de artistas internacionales». Y no hablamos de amateurs, no. Entre los nuevos «dubaitíes» encontramos nombres como The Kooks, Travis, Tom Jones e incluso Maluma. Sí, amigos, el éxito de «Hawái» tiene ahora una versión exclusiva titulada «Dubái» y promete convertirse en el himno no oficial del Burj Khalifa.

¿Cómo lo hacen?

La receta es sencilla pero efectiva: un cóctel de incentivos fiscales, beneficios monetarios y un estilo de vida donde la palabra «lujo» se queda corta. Los artistas que aceptan este cambio no solo reciben sueldos astronómicos, sino también se aseguran que las «músicas del mundo» queden alineadas con la visión futurista del emirato. Por ejemplo, The Kooks ya han prometido lanzar un álbum titulado Desert Melodies, y Tom Jones asegura que está trabajando en una versión de «It’s Not Unusual» inspirada en el sonido del oud.

Selección de lujo para Cartagena

La delegación dubaití que aterrizará en La Mar de Músicas 2025 será una mezcla fascinante de globalización y extravagancia. Entre los confirmados están:

  • Travis, quienes prometen una versión en árabe de «Sing».
  • Maluma, listo para fusionar reguetón y dabke en un show que ya se perfila como legendario.
  • Tom Jones, que estrenará su esperado Burj Khalifa Sessions.
  • Y alguna sorpresa «local», como DJ Khaled, quien aún no sabemos si cuenta como dubaití de adopción o embajador honorario del capitalismo desmedido.

¿Y la tradición?

Mientras algunos puristas podrían cuestionar la autenticidad de esta movida, Dubái asegura que todo se hace en nombre del «intercambio cultural». Además, prometen incluir guiños a su herencia beduina, con colaboraciones entre artistas internacionales y músicos tradicionales del golfo. Así que no se sorprendan si en Cartagena escuchan a Maluma cantando con un qanun de fondo o a The Kooks compartiendo escenario con un maestro de tambura.

Reflexiones finales

Lo cierto es que Dubái nunca deja de sorprender. Pasó de ser una tierra de dunas a una metáfora del futuro en menos tiempo del que tarda un tamborilero flamenco en afinar su instrumento. Y ahora, con su asalto al mundo de la música, se posiciona como un referente cultural que, aunque peculiar, nadie puede ignorar.

Así que prepárense, Cartagena, porque en 2025 no solo recibirán artistas: también traerán maletas llenas de glamour, petrodólares y melodías tan brillantes como los destellos de las fachadas de sus rascacielos.